El invento del Siglo
Imprescindible para toda pareja que se precie. Qué hombre no se ha sentido un poco agobiado al ser obligado a hacer de cojín para su pareja. Esa horrible sensación de… con lo a gusto que estaría yo ahora machacando uñero en el mando de la Play, interneteando o abajo en el bar echando la partida y no tragándome esta mierda de película, si es que con tal de verla con esa cara de felicidad que tiene al achucharte uno hace lo que sea. Ésta es la solución para todos.
El cojinluz, primo hermano del gusiluz. A la que se adormece le das el cambiazo y ni se entera. Eso sí, comprobar que no se ha quedado con el mando, la cartera o el cable bajo el culo que son pero que muy páharas.